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Oración para la Solemnidad de Cristo Rey

enero 19, 2023
Oración para la Solemnidad de Cristo Rey

Oración para la Solemnidad de Cristo Rey

En su encíclica Quas Primas, el Papa Pío XI proclamó la Solemnidad de Cristo Rey para la Iglesia universal. Con la celebración de la Solemnidad, el Santo Padre ha querido que la humanidad se consagre al Sagrado Corazón de Jesús, para que Cristo reine en el corazón de los hombres y venga su Reino a la tierra. El Santo Padre nos recuerda que Cristo es el Rey de los corazones porque éstos se sienten atraídos incesantemente por su dulzura y benignidad: «Porque ninguno de los hombres fue jamás tan amado ni será jamás tan amado como Jesucristo». (Papa Pío XI, Quas Primas)

Si además permitimos que Cristo tome posesión de nuestros corazones, Él mismo se convertirá en la fuente e inspiración de todos nuestros pensamientos y acciones que cooperarán en la construcción del Reino de Dios en la tierra y nos darán la plenitud de la alegría.
Recemos en esta solemnidad la oración de consagración de la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús y pidámosle firmemente que reine en nuestras vidas.

Acto de consagración de la humanidad al Sagrado Corazón de Jesús

«Oh dulcísimo Jesús, oh Redentor de la humanidad, míranos humildemente postrados ante ti. Somos tuyos y queremos ser tuyos; y para vivir más estrechamente unidos a ti, he aquí que hoy cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Corazón sacratísimo.

Muchos, por desgracia, nunca te conocieron; muchos, despreciando tus mandamientos, te repudiaron. Oh misericordiosísimo Jesús, ten piedad de todos y atrae a todos a tu Corazón sacratísimo.

Oh Señor, sé Rey no sólo de los fieles, que nunca se apartaron de ti, sino también de aquellos hijos pródigos que te abandonaron; haz que éstos, cuanto antes, vuelvan a la casa paterna, no sea que mueran de miseria y de hambre. Sé tú el Rey de los que viven en el engaño y el error, o por la discordia se separan de ti: llámalos de nuevo al puerto de la verdad, a la unidad de la fe, para que pronto sean un solo redil bajo un solo pastor.

Concede a todos los pueblos la tranquilidad del orden: que resuene esta única voz de un extremo a otro de la tierra: Alabado sea aquel divino Corazón, del que procede nuestra salud; a él sea cantada la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén».

(Indulgencia Plenaria, si se recita públicamente en la Solemnidad de Cristo Rey)

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