
Yo -insertar nombre y apellido- siervo de Nuestro Señor Jesucristo he orado al Padre Todopoderoso y le he dicho: Sólo Tú eres el Dios fuerte o Dios Todopoderoso que habitas en los cielos, sala llena de Luz.
Sólo Tú eres Santo y digno de alabanza, y desde toda la eternidad has previsto el mal de tu siervo y las iniquidades en que me ha sumido el poder del demonio.
Pero yo ignoraba Tu Santo Nombre, caminaba en medio de las ovejas y ellas me abandonaron en seguida; las nubes ya no podían dar lluvia sobre la tierra que estaba seca y árida, los árboles ya no podían dar fruto, ni las mujeres embarazadas parir y sufrir dolores insoportables; los caminos del mar estaban cerrados y era imposible reabrirlos.
Pero ahora, mi Señor Jesucristo y Dios mío, ahora, que conozco Tu Santo Nombre y lo amo,
me arrepiento de todo corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas, de la multitud de mis fechorías, de mis iniquidades y de mis crímenes, y tomo la resolución de permanecer en Tu Amor y de someterme a Tus Santos Mandamientos, pues Tú eres la Única Palabra del Padre Todopoderoso.
Te suplico, ahora, Dios mío, que conduzcas y reúnas a las ovejas al mismo pasto, que rompas los lazos de las nubes y hagas caer sobre la Tierra y sobre Tus hijos pequeñas lluvias dulces y favorables que produzcan alimento para la humanidad así como para todos los animales, que des feliz fecundidad a toda la naturaleza, desde el ser vegetal hasta el intelectual, que desates los ríos y los mares que mis faltas habían atado y que pongas fin a todos los demás males que he hecho.
Presérvame -inserta nombre y apellidos- a mí, que tengo la suerte de pertenecerte como Criatura Tuya.
Te pido y suplico, oh Dios mío, por tu Santísimo Nombre, al que todas las cosas, tanto espirituales como corporales, deben honor y gloria;
por EMMANUEL, que significa «Dios está con nosotros», di a las aguas: «He santificado las puertas por las que pasáis»;
por tus siervos Moisés y ARONNE, te suplico, te suplico, Señor,
que una vez antes liberaste a los hijos de Israel del cautiverio del Faraón, extiende sobre mí Tu Diestra y Tu Santa Bendición.
Tú eres mi Dios, bendíceme + como has bendecido + a Tus Ángeles, Arcángeles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades, Virtudes, Querubines y Serafines.
Dígnate también, bendecirme a Tu Criatura.
Bendíceme de tal manera que ningún espíritu inmundo pueda dañarme; que no reciba mancha alguna, que ni sus malos pensamientos y designios, ni sus malas intenciones, ni la malignidad de sus ojos y sus lenguas venenosas, ni ninguna persecución de su parte pueda apoderarse de mí; aleja de mí, Señor, todo mal y todos los espíritus malignos; que todos mis enemigos y adversarios, todos los hombres malvados y las mujeres perniciosas, se alejen de mí y yo de ellos; que huyan de mí y no tengan poder ni influencia sobre mí.
Te lo pido por la Virtud del Altísimo, y si alguien, Señor, quiere perjudicarme y causarme el menor mal, ponme bajo Tu santa protección. Vuestro servidor.